Mi primer encuentro RA

Hace mucho que os debía esta entrada. Soy un desastre. Pondré de excusa que todos los meses que duraron las obras de mi casa no tenía ni tiempo para nada. ¿Cuela?

Hace ya unos meses asistí al VII encuentro RA (exactamente el 10 y 11 de febrero). Era mi primera vez e iba con un poco de miedo y muchas ganas. Lo cierto era que tenía miedo de llegar y encontrarme sola, que todos tuvieran sus grupitos hechos de encuentros anteriores y yo me pasara los dos días deambulando de un lado a otro. Y no, no echo la bronca a nadie; más bien a mi misma y a mis propias inseguridades. Soy una persona tímida y siempre pienso que voy a molestar… Sé que muchos me entenderéis… Otros diréis que vaya zumbada… En fin. Son cosas que pasan.

Sin embargo días antes me enteré que una bloguera con la que estaba empezando una amistad iba a asistir, Ariel Romero (misterios de escritora) y juntas medio convencimos a la Reina Lectora de la que ya os he hablado en multitud de ocasiones y a la que ya hice una entrevista que podéis leer aquí. Así que yo ya estaba tranquila.

Mucho se ha hablado de las mesas de los dos días y la mayoría estuvo entretenidas.  Lo cierto es que las que más me gustaron fueron las del viernes, jejejeje Será que el listón no estaba puesto y el poder intercambiar opiniones con otros escritores y lectores en un ambiente más relajado que lo que sucedería al día siguiente… Pues ayuda. Y encima salí con el último libro de Pat Casala firmado. Así que perfecto.

Al día siguiente hubo dos mesas que crearon más o menos polémica. La primera la de los estilismos en la novela romántica. Se abrió un debate sobre el feminismo, sobre lo que era sexi y lo que no… Como si hubiera un estereotipo único. Yo, personalmente, considero que una ropa que en alguien puede parecer sexy en otra es vulgar y viceversa. Creo que es algo que se tiene o no se tiene. También es que yo soy más de las que prefieren insinuar a mostrar. Pero eso es una opción mía. Y los que me habéis leído sabéis que yo no gasto mucho tiempo a la hora de describir qué ropa llevan y, muchísimo menos, las marcas que usan (que algunos parecen que les pagan un plus… Si no lo hacen, deberían… Porque menuda publicidad que les hacéis). Hubo otra mesa que hablaba sobre las redes sociales. En fin… Hemos oído tanto hablar de cómo debemos manejar las redes sociales los escritores… Que se contradicen unos a otros. Yo lo que tengo claro y ya os conté algo en un post anterior (el extraño mundo de twitter). A lo que iba. Que hay tantas versiones y opiniones como expertos. Y lo que a uno le funciona a otro no.

Lo que no me gustó de ciertas mesas en las que los temas NO eran sus propias novelas, si no que iban a hablar de marketing, de la opinión de las lectoras, del estilismo, etc… Era que algunos aprovecharon para vender su propia novela de forma descarada. Me parece un error. Porque si lo haces bien, llamas la suficiente atención y la gente se va a interesar por tus libros. Y si no… Pues puede producir el efecto contrario.

¿Sabéis de que me sirvió, sobre todo, el RA? Lo primero para desvirtualizar a personas a las que tengo mucho cariño, a otros escritores y a lectoras con las que he hablado por las redes en diversas ocasiones. Y conocer a otras desconocidas. En este océano de la literatura es mucho mejor nada en compañía. Y conoceros, poneros cara y crear los cimientos para una amistad… Pues es increíble.

Y sí. También desvirtualicé a personas que fueron todo lo contrario. Escritoras con las que había hablado por las redes sociales y parecían majísimas y al verte… Pues parecía que debías jugar en otra división. Y yo que me suelo quedar con las cosas positivas… Pues peor para ellas. Yo, simplemente, ya sé de qué pie cojean y punto.

Y también me quedo con la comida improvisada. En el descanso nos reunimos un grupito para comer donde acabé conociendo a Joana Arteaga (que ha participado en el sueño de escribir recientemente, click aquí), a Juani Hernández, a Pili Doria, etc… (Siento no poneros a todas, no me odiéis). Y donde debatimos entre risas, cervezas y comida mejicana, sobre la novela actual, sobre la inspiración, etc… Fue el mejor momento del día. Y es que al final el RA es para eso… Para que nos encontremos, para que nos conozcamos, para que compartamos momentos y creemos lazos de amistad y compañerismo.

Yo, sin duda, repito el año que viene. ¿Falta mucho?

bicos, sed felices.