Novedades

Hola a todos,

Ya os anuncié que os traería novedades… Así que aquí estamos… Lo primero tengo que echar la culpa a cierto grupo de whatsapp que rápidamente me animan a hacer todas las locuras que me pasan por mi mente. Bueno, echarles la culpa y decirles, una y mil veces que les adoro por todo lo que me apoyan y me miman…

Bien, al grano. ¿cuál es mi nuevo locura? Como bien sabéis mi segunda novela, Sueño de Cristal me sigue dando muchas alegrías y la segunda parte de la misma ha vuelto a sacudirme en la punta de los dedos… Así que, hablando con estos locos, surgió la loca y maravillosa idea de cuando publique la segunda parte, hacer una edición especial de las dos novelas juntas… Y no solo eso si no una edición ilustrada. ¿Os acordáis de la maravillosa postal que Javier Arroyo hizo y que mandé a algunos lectores? Pues imaginad lo bonito que pueden quedar diferentes ilustraciones del estilo… 😀

¿Os gusta la idea? Pues solo surge un problema… ¿cuál? Que el ilustrador quiere comer… Esas manías jajajaja Y también los de la imprenta… La gente es muy mala.

Así que me quedaba tres opciones, mendigar, robar o buscar una manera de financiarlo. Lo cierto es que la idea de robar me atraía pero me da mucha pereza y las medias en la cabeza no me quedan bien y mi pelo es muy fino y seguro que luego se me queda pegado a la cabeza… Y no es cuestión.

Así que pensé en la tercera opción: buscar una manera de financiarlo. ¿Y cuál es la manera? Pues engañaros para que compréis una serie de artículos de merchandising en mi web. http://www.martasebastian.com/tienda/

¿Y qué podréis encontrar? Lógicamente mis libros, jejejeje pero también unas cositas que espero que os gusten:

  • velas literarias inspiradas en mis libros (ya puedes)
  • La famosa postal del Palacio (en unos días)
  • un poster-calendario del 2018 (en unos días)

Y próximamente os acosaré con más cosas… 

 

Soy escritora: el concurso Amazon

¡¡Buenos días a todos!!
Sí, sé que lo estabais esperando. Mi opinión sobre el concurso amazon que nos ha invadido a los largo de estos meses. Y sí, sé que muchos querréis saber qué opino sobre la elección de los finalistas. ¡¡Cómo os gusta el cotilleo y la carnaza!!

Lo cierto, para qué vamos a mentir, me extraño ver algunos nombres en la lista. O, más bien, la ausencia de varios nombres.

No soy una cínica, claro que me hubiera gustado estar en esa lista. ¿Quién no? Todos, absolutamente todos, los que nos presentamos a un concurso deseamos ser, como mínimo, finalistas. Y alguno me dirá… “no, yo solo me presento por la vibilidad”. Sí, de acuerdo. Pero TODOS, en el fondo, deseamos estar entre los elegidos.

Me alegro que entre los cinco finalistas estén dos chicas a las que conocí gracias a este concurso. Pero he de admitir que no entiendo cuál ha sido los motivos para elegir a algunos finalistas. Teóricamente se buscaba la viabilidad comercial y ellos mismos dijeron en la charla que se celebró en Madrid que tendrían en cuenta las ventas, la portada, la visibilidad en las redes sociales… E hicieron una lista que se movía, teóricamente, por las ventas y lecturas en KU. Y ahí había dos claros líderes: La torre de TeslaCualquiera menos tú. Es más, siendo sincera, yo estaba convencida de que Rubén Azorín sería el ganador este año. Creo que tenía todos los requisitos que pedían.

Que sí. Que casi todos los que participábamos sabíamos que Amazon elegiría al que le saliera de las narices pero… Mucha gente se siente engañada y no puedo evitar comprender su enfado. Que sean sinceros, que digan que harán lo que quieran y elegirían lo que les apetezca, que tienen a algunos ya elegidos desde antes de que finalice el concurso y punto. Y luego ya cada uno elegimos si presentarnos o no. Pero que no den falsas esperanzas a nadie.

Y vuelvo a repetir que yo no estoy enfadada ni triste por este resultado, simplemente sorprendida y, también, comprendo a los que sí lo están.

Y no estoy enfadada ni triste porque a pesar de las cosas malas que ha habido, que ahora os comento (aunque seguro que algunos ya lo sabréis), me quedo con todo lo bueno. El año pasado cuando me presenté al mismo concurso, me estresé mucho. Muchísimo. Y este año no ha sido así. Y creo que en gran parte ha sido por la gente de la que me he rodeado. Gente de un gran corazón, gente que ha estado a mi lado, que me ha transmitido una gran energía positiva… Y es que, me ha costado darme cuenta de que antes había gente que absorbía todas mis fuerzas…

No voy a dar nombres aunque los que me conocéis sabréis los de algunos. Personas que yo consideraba amigos y que me he dado cuenta de que, lo primero, no me valoraban. Sí. Es duro darse cuenta de que personas a las que aprecias te consideran inferior a ellos. Y, de pronto, me empezaron a ver como “una amenaza”. ¿una amenaza? Es increíble. No me hartaré de repetir una y mil veces que un libro NO es el enemigo del otro. Pero, claro, algunos que ya se veían ganadores del concurso de pronto… No se podían creer que mi libro llamara más la atención… Y solo se les ocurrió la idea de que si era así era porque había una conspiración judeomasónica para hundir su libro… Lo de la autocrítica no va con algunos. Y, ayudados por otra persona, manipularon conversaciones privadas y frases sacadas de contexto.  Y sé que me han ido poniendo a parir por ahí. Pero me da igual. Yo sé la verdad. La gente de mi alrededor también y los amigos comunes que les crean sin preguntar mi versión… Pues no son tan amigos. Así que esto me ha ayudado para ver quienes son mis amigos y quienes no. Y me da igual que digan tonterías sobre mí. Me da igual que se pasen por mi libro para ponerme una estrella diciendo mentiras sobre él. ¿Qué escritor no ha sufrido algún troll? Pero si alguno de ellos lee esto, no os preocupéis. Que yo no soy así. Yo no voy a ir por los amigos comunes poniéndoos a parir, ni voy a decir mentiras sobre vuestros libros, etc… Porque yo no soy así. Y no voy a dejar que vosotros me cambiéis.

Y, en el fondo, considero que es positivo. Porque me ha ayudado a darme cuenta de quienes son amigos y quienes simples conocidos.

Y en este concurso he conocido a grandes escritores, he compartido risas y alegrías. He compartido momentos de unión, de protestar, de alucinar con este mundillo. Y me quedo con eso. Me quedo con haber conocido a Gema Tacón, a Elena Fuentes, a A.v. San Martín, a Sebastián E. de Luna, etc… Me quedo con todos esos lectores que me han ido leyendo y apoyando. Me quedo con mis niñas del grupo de whatsapp que me hacían sonreír cuando me caía…

Y sí. No voy a negarlo. En el apartado de ventas estoy más que contenta. No olvidemos que estamos aquí para vender, para que la gente tenga ganas de leernos. Y no puedo quejarme. Habéis superado con creces todas mis expectativas. Miradas perdidas ha sido todo un éxito. Y yo estoy muy feliz.

Así que, aunque no lo creáis, el balance en general de este concurso ha sido positivo. Porque aunque es agotador tener que hacer tanta promo, aunque algunas personas han intentado hacerme daño (la palabra clave es “intentar”)… Me quedo siempre con lo bueno. Y con la deportividad y la amistad que ha reinado en la mayoría de las personas. No dejemos que las anécdotas puntuales nos afecten.

Y mi diréis… Es que no han sido anécdotas sueltas…. ¡Ha habido hasta denuncias a la policía! Sí, es verdad… Denuncias, supuestas suplantaciones de identidad, acusaciones de plagio, etc… Lo cierto es que da para una novela… mmmmm… “Altercados en el concurso Indie”… Habrá que darle un par de vueltas… Pero muchas de ellos tenían un mismo foco. Y hay gente que busca la polémica para conseguir publicidad. El problema es que muchas veces se consigue. Y eso creo que es para que nosotros, los lectores (me incluyo porque también los soy), reflexionemos sobre nuestra actitud en estas situaciones.

Así que… reflexionemos.. Y yo os dejo por hoy que bastante rollo os he soltado ya. Y, como os prometí, no voy ni  a releer lo que he escrito. Sin filtros, sin modificaciones para que no suene mal… Directo de mi cabeza a mi blog.

bicos, sed felices.

Soy escritora

Toca volver a retomar el blog, alejarnos de la locura de estos últimos meses de Concurso Indie 2017 (ya os contaré en otra entrada mis reflexiones sobre el mismo) y volver a centrarnos en lo realmente importante (sin menospreciar el concurso ni muchísimo menos).

He echado de menos escribir en este pequeño rincón mio. No todas las culpas son del concurso, el accidente de tráfico que sufrí (ya estoy casi recuperada, don’t worry!) me ha tenido un poco alejada de mi ordenador.

Bueno, que me enrollo (menos mal que ya me conocéis). Hoy empiezo una nueva sección: soy escritora. Sí. La que da nombre al título de esta entrada. En ella no habrá borradores. No habrá entradas planeadas, pensadas… No. Simplemente mis pensamientos sin censura, según vayan saliendo de entre mis dedos. Una sección en el que os cuente cómo es mi visión de este mundo en el que me he sumergido. La mía. Cada uno tiene la suya. Ni mejor ni peor. Solo un cúmulo de sus propias experiencias. De sus propias vivencias.

Soy escritora. Llevo escribiendo durante toda mi vida, no recuerdo cuando empecé. Hace unos meses mi padre encontró un cuaderno mio de cuando tenía 15 años lleno de poesías. Era un cuaderno donde había ido recopilando todos los que había ido escribiendo hasta ese momento. Recuerdo cuando mucho más pequeña escribía pequeñas aventuras cuyos protas eramos mis amigas y yo. Y así muchas más. Tanto en el colegio como en el instituto gané algunos premios literarios.; incluso un famoso escritor (cuyo nombre no mencionaré, por ahora, me animó a seguir escribiendo porque veía mucho futuro en mis letras). Pero no me atrevía a llamarme escritora. Normal.

Publiqué mi primer libro. Pero no me atrevía a llamarme así. Llevo ya tres libros publicados y preparando más. Y aún me parece asombroso cuando alguien lee mis libros. Con toda la cantidad de libros que hay… Y de pronto tengo pararme, mirarme en el espejo (de una manera figurada, claro) y empezar a creerme lo que me dicen mis lectores. Soy escritora.

Soy escritora. Me paso horas y horas creando historias. Mi mente no para quieta. Siempre con mi libreta en el bolso, dispuesta a tomar notas si la inspiración llega. Paso horas, más de las que me gustaría, navegando en las redes sociales para dar mis obras a conocer; buscando maneras originales, diferentes, de presentaros mis pequeñines…

Soy escritora. Contrato a correctores, a ilustradores para la portada, maquetistas, etc… Gente profesional para intentar dar una calidad digna de mis lectores.

Escribir es mi pasión, sí. Es mi manera de ver la vida, mi manera de expresarme… Pero ahora también es parte de mi trabajo. Por desgracia no es la parte de mi vida que me da de comer. Vivir de la escritura, en este país (y supongo que en la mayoría), es muy difícil. Pero me da unas satisfacciones que me dan mucha alegría.

He leído a compañeros escritores que dicen sentirse un timo. ¿Por qué? ¿Cómo pretendemos que la gente confíe en nuestras letras si nosotros mismos no lo hacemos? ¿Es un timo con todas las horas que robamos a nuestra vida, a nuestra familia a nuestro descanso por estar aquí, escribiendo delante de un ordenador?

Así que os animo a todos mis compañeros a hacer una tabla con vuestros horarios, poniendo cuantas horas realmente pasamos escribiendo, revisando, corrigiendo, haciendo publicidad de nuestros libros, etc… Y luego, volved a haceros esa pregunta. ¿Sois escritores o sois un timo? Porque yo no os considero así y, por supuesto, no me considero un timo.

Empecemos a creernos nosotros mismos lo que somos. Somos escritores. Soy escritora.