De Madrid a mi block de notas: La Almudena

Hoy 9 de noviembre, los madrileños celebramos la Almudena, pero pocos saben por qué precisamente hoy se celebra este festivo en nuestra ciudad. Ni siquiera se suele saber la fecha en la que nuestra inmensa catedral fue terminada, ¿Alguna idea? ¿Y si os digo que los últimos retoques se terminaron de dar unos días antes de la boda de nuestro actual rey, Felipe VI, en el 2004? La obra de esta Catedral duró más de 100 años y fue llamado “el proyecto sin fin”. La primera piedra la puso Alfonso XII (Tatarabuelo de nuestro rey) en 1883.

La estatua original de la virgen de la Almudena fue traída a Madrid desde Tierra Santa por el Apóstol Santiago (o, más seguramente, por alguno de sus discípulos; pero queda “más chulo” que fue el mismísimo Apóstol); pero se perdió. La talla que actualmente podemos contemplar en el crucero de la iglesia está datada entre finales del siglo XV y principios del XVI y es de pino. Dicen que hubo una intermedia entre estas dos, pero si existió, está también desaparecida (¡Qué bien que cuidamos por aquí a las vírgenes!).

Pero vamos a lo importante. Tenemos la estatua original en una Madrid asediada por las hordas musulmanas y los madrileños tomaron la decisión de esconder sus objetos más preciados, entre ellos esta pequeña escultura de su virgen, cuya ubicación fue pasando, de boca en boca, generación tras generación, hasta que Madrid volvió a caer en manos cristianas (sobre el siglo XI) y la imagen pudo volver a ser recuperada.

Y aquí comienza la leyenda. El paradero de la talla había ido pasando, como ya habíamos comentado, de generación en generación; pues nos encontramos con una chiquilla, de nombre María a la que su madre fallecida le había trasmitido la información… Con tal mala suerte que la pobre María no conseguía recordar el lugar exacto. Alfonso VI que llegaba de reconquistar Toledo, volvía a Madrid con la intención de poder ofrecer a sus súbditos una visión de la famosa Virgen, enfureció al enterarse de que no se sabía el sitio exacto de la muralla donde se había ocultado y dio dos semanas de plazo para encontrarla antes de empezar a derribar todas las murallas, dejando a Madrid a la intemperie de posibles ataques.

El plazo acababa, como habréis imaginado, el 9 de noviembre. El pueblo decidió hacer una procesión en torno a las murallas buscando la intervención Divina. María, desolada, también asistió. La procesión avanzaba sin resultados hasta que al pasar por la Cuesta de la Vega, frente a un granero (Me diréis, ¿Por qué nos dice el detalle tonto de lo del granero? A continuación lo entenderéis ;P ), María gritó y el muro empezó a derrumbarse y apareció. La Virgen, intacta. 400 años después.

Y aquí viene la discusión sobre el nombre de la Virgen. Algunos dicen que como fue encontrada cerca de un granero, se le dio el nombre de “Almudena” (almud en árabe es una medida de trigo); otros dicen que viene de almudayna “en el muro”.

Y por daros otro pequeño dato, esta vez de la estatua actual. La cabeza de la Virgen tiene un pequeño orificio para poder anclar la corona. Pues en una de sus restauraciones se encontró partículas de policromía y restos de maderas más antiguas que la propia estatua. Una de las teorías es que provienen de la Imagen original (Imaginad, si es cierto, ¡¡¡tienen más de 2700 años!!!) Lo único seguro es que se conservan, actualmente, en un tubo de ensayo dentro de la peana de la Virgen.

Espero que hayáis disfrutado de esta pequeña leyenda…

Sed felices, bicos.

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