Feria Argo y Canalejas

Buenos días a todos,

Hoy tengo una entrada un poco especial. Mañana, como muchos de vosotros sabréis por la tabarra que os estoy dando, empieza la feria del libro de Argo. Es una oportunidad única (y no solo porque podréis aprovechar para comprar mis libros y llevároslos dedicados). La feria se celebra en el CLUB ARGO.

¿No sabes qué es el Club Argo? Uno de los pocos clubs privados que existen en Madrid, tan privados que solo puedes acceder al mismo si eres socio o te invita uno de ellos. Buscar en Internet, en google, no encontraréis muchos datos del mismo. Os contarán que fue la residencia de Canalejas (luego hablaremos un poco de él), de su escalera y su preciosa terraza. Poco más. Yo tuve la oportunidad de conocerlo cuando fui invitada a participar en el programa de radio “Pasión en las redes” (podéis escucharlo aquí).

Situado en la plaza de Santa Ana, tiene un interior precioso (no os voy a hablar mucho de él para que lo descubráis por vosotros mismos) y una terraza con una de las vistas más increíbles de Madrid.

El edificio Argo fue inaugurado en 1901 y fue el lugar de residencia y despacho de José Canalejas. Y habrá algunos de vosotros que me preguntaréis ¿y quién es Canalejas? Seguro que muchos conoceréis la plaza Canalejas de Madrid, habréis pasado por sus calles camino a la Plaza de Santa Ana o Sol.

Canalejas se convirtió en presidente del gobierno el 9 de febrero de 1910. Nos encontramos en la época de la renovación canovista en la cuál los dos partidos (conservadores y liberales) se iban turnando en el poder. Los conservadores habían perdido el gobierno tras los sucesos de la semana trágica de Barcelona y el fusilamiento de Ferrer Guardia.

Las malas lenguas dicen que el conde de Romanones (jefe del partido liberal y confidente del Palacio) lubricó la llegada de Canalejas al poder porque a Alfonso XIII no le hacía mucha gracia ese hombre que tenía fama de tener ideas con demasiada tendencia a la izquierda (¡y anticlerical!). Dicen también que en la jura de Canalejas, la madre del rey, María Cristina, le dijo: “Por Dios, en usted confiamos”. No las debían tener todas con ellos.

Si embargo, no solo en el Palacio estaban preocupados, si no también en su propio partido. El motivo era porque Canalejas era partidario de tener una mano al partido “rival”, considerando que la división y las peleas hacían de España una nación débil que no podía responder a las necesidades de su pueblo. Pero,  también, dictó una real orden de libertad de culto y limitó el crecimiento de las ordenes religiosas y deseaba llegar a tener una educación laica y reabrió colegi f bh  vmggbdxe<os laicos que había clausurado Maura(cosas que le encantaron al Vaticano, como podréis imaginar,  y que conllevó que el embajador en el Vaticano tuviera que regresar a casa).

Sin embargo, a pesar de lo que se pudiera pensar, en el tema personal, Canalejas no era tan anticlerical. Todo lo contrario. En su entorno privado era profundamente religioso (tenía una capilla en su casa). Tenía claro y defendía la esencia católica de España pero defendía una separación clara entre Iglesia y Estado.

Canalejas quería cambiar España pero sabía que las cosas no se pueden forzar; suya es la frase  “Todo lo que sea forzar la evolución, es destruirla”.

Otro de los problemas que intentó solucionar, fue la situación catalana (recordemos que el sube al poder poco después de la Semana Negra de Barcelona), creando un proyecto de Mancomunidad.

Canalejas, como presidente del gobierno, disponía de escolta; pero no era muy partidario de pasear por Madrid con guardaespaldas. En una de las ocasiones en las que le dio esquinazo (otras fuentes dicen que simplemente iban distanciados de él), mientras miraba libros de un escaparate, muy cerca de la puerta del sol, el 12 de noviembre de 1912, Manuel Pardillas, disparó en tres ocasiones contra él. La tercera de las balas le atravesó el cráneo, matándole rápidamente. Lo trasladaron al Ministerio de la Gobernación pero su cuerpo llegó sin vida.

El agresor fue reducido por un policía a golpe de porra y por varios viandantes y el hijo del librero (principal testigo de todo lo sucedido) pero, antes de que pudiera ser detenido, se suicidó con la misma pistola con la que había asesinado al presidente. Aún, en nuestra época, no están muy claros los motivos de este magnicidio. Hay vertientes que dicen que Pardillas, anarquista declarado, a quien quería matar era al rey pero al ver a Canalejas solo, aprovechó. Sin embargo, hay fuentes fiables que aseguran que el presidente ya había comunicado días antes que creía que se estaba organizando un atentado contra su persona.

Seguramente nunca lo sabremos. Lo que sí podemos tener bastante claro es que con su muerte, España perdió un gran político que podría haber traído nuevas ideas y todo habría sido muy diferente.

 

Espero que os haya gustado su historia y que os haya picado la curiosidad de saber donde vivió y donde tenía su despacho… Ese despacho del que salió aquel 12 de noviembre, camino a Sol, sin saber que sería la última vez que lo pisaría.

 

bicos, sed felices

 

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