La importancia de los comentarios

Muchas veces os he hablado de cuanto odio hacer promoción de mis libros, las horas intensas que los escritores emergentes (Autopublicados y de pequeñas editoriales) nos tenemos que pasar delante del ordenador (o el móvil), las vueltas que le tenemos que dar a la cabeza para buscar una manera original de publicitarnos… Porque sí, yo también odio los mensajes repetitivos… Pero no quiero alargarme en este tema del que ya os hablé en el post Odio promocionar. Así que vamos al tema que nos interesa hoy: los comentarios en Amazon y Goodreads.

Amazon es la plataforma por antonomasia para que nosotros, los autores que queremos hacernos un hueco en este mundo, nos demos a conocer. No os voy a aburrir con estadísticas sobre su nivel de ventas ni comentar su importancia para todos los que, como yo, hemos elegido la autopublicación. No. De eso podéis encontrar mil artículos diferentes por internet… Bueno, seguro que de esto seguro que también hay miles…. Pero me apetece hablar y punto.

No me enrollo más, que si no os aburrís y el mensaje que os quiero transmitir es muy sencillo. Los escritores os necesitamos. Sí. Un autor indie o emergente tiene muy difícil llegar a gente que no le conozca.

Primero por la desconfianza general de la gente. Somos de naturaleza desconfiados y nos cuesta arriesgarnos. Y eso de gastarse 2’99 euros (precio habitual de los ebooks y de lo que ya hablé en el post ¿cuánto cuesta un ebook?) en un desconocido… Como que parece que les da alergia. Aunque luego se traguen bodrios increíbles debido a que el autor (o, al menos, el nombre que figura en la portada) es famoso.

Y, lógicamente, nosotros no tenemos una gran campaña de marketing. No salimos en las noticias ni en los periódicos. No nos ponen grandes carteles en el Corte Inglés o en la Casa del Libro o FNAC. No.

¿Sabéis cual es nuestra mejor campaña de marketing? ¿Sabéis quién puede hacer que se nos conozca? Vosotros. Sí. Nuestros lectores. Todos los que disfrutáis de nuestras letras, que os sumergís en las historias que creamos con toda nuestra ilusión.

¿Y cómo? Primero, como es lógico, comprando nuestros libros. Segundo, poniendo algún tuit, algún post en facebook o en cualquiera de vuestras redes sociales. Tercero, una vez que lo habéis leído poniendo un comentario en Amazón, goodreads, la casa del libro… (principalmente en Amazón por todo lo que ya hemos dicho antes). Y cuarto, el boca a boca. Recomendándoselo a vuestros amigos e, incluso, si vais a regalarles un libro… ¿por qué no introducirles en el maravilloso mundo de los autopublicados? La mayoría de nosotros, incluso, los mandamos dedicados…

¿Que no sabes cómo hacer un comentario? ¿Que no compraste el libro por amazon si no que lo adquiriste dedicado o en algún evento? No pasa nada… Amazón permite los comentarios aunque no hayas hecho la compra por ellos (cosa de lo que algunos se aprovechan, luego os comento). Simplemente necesitas una cuenta y haber hecho alguna compra con ellos (da igual el producto).

Los productos se pueden valorar de 1 a 5 estrellas. Sois libres de poner las estrellas que consideréis oportuno, faltaría más. Yo solo os animo a que vuestra puntuación de estos autores emergentes sea de entre 4 y 5 estrellas. Sobre todo por todo el trabajo que conlleva escribir. Conozco a muy pocos escritores que se puedan dedicar solo a ello, la mayoría acompañamos este trabajo a otro de ocho horas que nos da de comer. Muchos, además, estudiamos e, incluso, tenemos niños (en mi caso dos bichas de 4 y 2 años)… Pero bueno… Eso es una opinión personal. Para poner menos prefiero no ponerlo.

No sabéis lo mucho que nos ayudaréis. Nos dais visibilidad. Nos recomendáis a cientos de personas. Y los que somos honestos con estos temas… Pues lo necesitamos mucho.

¿A qué me refiero con ser honestos? Aquí llega una de las partes oscuras de este mundo. Desde escritores que se crean cuentas falsas y se dedican no solo a ponerse comentarios positivos a si mismos si no también a ponerlos negativos a otros autores (los famosos trolls). También hay autores que aunque sus conocidos no hayan leído sus libros les piden que les escriban críticas. Esto puedo llegar a comprenderlo, aunque a mi no me guste. Los primeros comentarios son siempre de gente conocida, como es normal, aunque solo sea porque son los primeros en comprarte el libro. Aunque no os creáis… A veces hay que perseguirlos para que te pongan el comentario (sé que normalmente es por dejarlo para después y, al final… Nos pasa a todos).

Desconfío, por normal general, de la gente que de la noche a la mañana tiene 20 comentarios nuevos, muchos de ellos sin compra verificada y todos de 5 estrellas. Aunque solo sea porque es imposible gustar a todo el mundo… Si conozco a gente que no le gusta Gabriel García Márquez (pecado mortal), ¿cómo vamos nosotros, simples mortales, a conseguir que todo el mundo esté de acuerdo conmigo en que mi libro es el “más mejor” 😛 ). Y es que, aunque os sorprenda (o no, porque ya estamos acostumbrados a todo) hay gente que se dedica a hacer spam por privado para que le pongas un comentario, aunque no lo hayas leído, incluso que te dice qué poner… Con todo el morro del mundo… Y también hay gente a la que puedes pagar para que te ponga el comentario… Lo siento pero me niego. También hay escritores que leen a sus “competidores” (sí, lo pongo entre comillas porque no creo que sea así. El mayor rival de un libro NO es otro libro, no. Son los juegos en el móvil, la televisión, etc… NO otro libro) y se niegan a ponerles un comentario… Que no vaya a ser que tengan más comentarios que ellos. Yo leo y comento. Porque no puedo pedir lo que no doy.

¿Qué os quiero decir con todo este rollo? Fácil. Que los que no entramos en estos juegos… Pues necesitamos vuestros comentarios.

¿Cómo hacerlo? Fácil… ¿Veis la imagen de abajo (eligiendo un libro al azar, por supuesto :P)? Hacéis click y os va (¡sorpresa!) a la página de Amazon de mi libro. Allí veis que pone el número de comentarios que tiene. Otro click y allí ya está la opción de Escribir una opinión… Sencillo y rápido. Y nos ayudáis mucho más de lo que pensáis.

Sueño de cristal

¿Qué ya habéis leído mi libro? ¿Los dos? 😛 Pues genial, mil gracias… ¿Y si le echáis un ojo a todos los escritores que han pasado por mi sección El sueño de Escribir? Seguro que encontraréis libros que os encantarán.

Bicos, sed felices

Londres

Artículo que publiqué originalmente en octubre del 2015. Espero que os guste. 

Es habitual, en esto tiempos que corren, que cuando alguien vuelve de un viaje, escriba en su blog un resumen de sus vacaciones. Un grito al mundo para explicar lo bien que se lo había pasado. ¿Quizás dar algo de envidia? No, eso soy yo que soy una malpensada.

Acabo de volver de Londres y he de reconocer que me ha encantado, ha sido una semana increíble. Pero la red ya está llena de artículos diciendo qué hay que ver y ensalzando las maravillas de esta magnífica ciudad. Yo no voy a hacer eso. No. Yo voy a enumerar las cosas que NO me han gustado. Así. Por llevar la contraria.

Primero: Estamos demasiado malacostumbrados a los hoteles en España. La relación calidad-precio de la que disfrutamos aquí se pierde en cuanto cruzamos la frontera. Yo sólo tenía un requisito; bueno, dos. Que estuviera limpio y que tuviera baño privado (no tengo yo edad para estar compartiendo baño con desconocidos y haciendo cola para la ducha). Y esos dos requisitos los cumplía. La wifi gratuita era un chiste. Al estar en la tercera planta (sin ascensor, genial el primer día con la maleta) la señal llegaba cuando le daba la real gana y de esa manera. E intenta no coincidir con otros clientes a la hora de la ducha que la presión del agua se quedaba en un hilito (o se gastaba el agua caliente). Lo dicho, conozco hostales de Madrid mejores y más baratos.

Segundo: El transporte. Lo primero el precio. Demasiado caro en comparación. Si te mueves por la zona A, bien; pero es tan pequeña que en seguida te sales y ahí llega el “hostiazo” a la Oyster (tarjeta transporte). Segundo, las líneas. ¡Qué manía con que se bifurquen! En serio, con lo fácil que es el metro de Madrid o de Barcelona… El día que llegamos había parte de la línea cerrada pero nada, ahí nadie informaba. Tuvimos que preguntar a tres personas diferentes para que nos informaran de cómo narices llegábamos a nuestra parada (una incluso nos dijo que no había forma). Por no comentar que el autobusero se confundió de camino. Me llamó muchísimo la atención que la gente esperaba al último instante para levantarse del asiento y salir en su parada, por lo que el “dejen salir antes de entrar” resulta muchas veces imposible. Y supongo que la falta de escaleras mecánicas es para compensar la grasa que se meten en los desayunos.

Tercero: El aeropuerto. Nada más llegar todo el mundo, da igual la nacionalidad que tengas, si perteneces o no a la UE, a pesar por el control de pasaportes (El DNI en nuestro caso) con las respectivas y largas colas. Estupenda manera de empezar un viaje. La vuelta… Otra maravillosa odisea llena de colas. Porque el histerismo lo domina. Soy la primera en estar a favor de los controles de seguridad pero el grado de alerta que hay ahí me parece excesivo. Y luego todos amontonados entre las tiendas a la espera de que pongan la puerta de embarque, que no se dignan en informar hasta 45 minutos antes del viaje. Todo para que compres.

Cuarto: La comida. ¿Alguien puede ir y enseñarles a hacer un buen café? Normal que estén siempre con uno en las manos, para ver si al décimo café al día les hace algo de efecto. El “fish and chips” es lo más soso que he comido en la vida y no exagero. Menos mal que Londres es la ciudad más cosmopolita que conozco y por todas partes hay puestos y restaurantes de comida de todas partes del mundo. De la cerveza caliente prefiero ni hablar.

Quinto: Nos han vendido la moto con la puntualidad británica y su educación… Es la mejor campaña de marketing que he visto. Puntualidad para cerrar, eso sí. Para empezar o abrir ya es otra historia. Y sí te puedes encontrar a gente de todo tipo… Pero comprendo porque hay tanta gente que se dedica a intentar que los parques, el metro o el propio río estén limpios. Un ejemplo: un día, a la entrada de una estación de metro estaban repartiendo latas pequeñas de coca-cola. La gente no tenía mejor sitio que dejarlas en los huecos de la escalera una vez que se la terminaban de beber. Y os aseguro que en la papelera entraban, que yo la eché ahí.

Espero no haberos echado para atrás si teníais planeado ir a Londres. Es una ciudad que merece mucho la pena pero, como todo en este mundo, tiene defectos. Estos son unos cuantos, ¿Virtudes? Esas las podéis ver en cualquier otro blog (o si tenéis dudas, podéis ver las fotos que he ido subiendo a Twitter).

Estos son las cinco cosas que no me han gustado de Londres; si escribiera las que sí, no acababa hoy.

Besos. Sed felices.  

Si me gusta criticar, qué… Ahora me ves 2

El otro día fui al cine… Hacía mucho que no iba. Es lo que tiene. Mis dos bichas absorben casi todo mi tiempo. Así que cuando tengo la oportunidad y alguien se ofrece a quedarse con ellos, pues no lo dudo. Ni siquiera sabía que habría en ese pequeño cine de la localidad vecina al lugar donde suelo veranear. Delante de la cartelera hubo varios que descarté sin dudar, otras de las que ni siquiera había oído hablar. Así que me quedaron dos: “Mascotas” y “Ahora me ves 2”. Y ya veo demasiados dibujos en casa (aunque tengo que admitir que me gustan mucho las películas animadas).

Así que la elegida fue “Ahora me ves 2”. Es cierto, no pasará a la historia como la mejor película de la historia pero cumple con los objetivos para los que está hecha: entretener y hacer desconectar y reír al espectador. Utilizando la descripción que me hicieron el otro día de la misma, es una especie de “Ocean’s eleven” con ilusionistas. Y es un estilo. No son ladrones de casinos, más bien “justicieros” que intentan desenmascarar a falsantes y timadores. Pero el humor y la relación de los personajes es parecido.

Disfruté y re reí. Y no pensé mucho, cosa que se agradece también de vez en cuando. Que hay momentos en que no te apetece ver un dramón o una película muy profunda. Aunque tengo que admitir que la escena de la carta (los que la habéis visto sabréis cual, no quiero hacer spoiler) me pareció una flipada importante y que habiéndola cortado un poco hubiera quedado mejor, pero tampoco podemos pedirle tanto a Hollywood.

La anécdota divertida es que en una película sobre magos, Daniel Radcliffe (conocido por todos por su papel de Harry Potter) sea el personaje que defiende que la ciencia puede a la magia (y no os diré nada más sobre su personaje).

Y una película en la que salgan Michael Caine y Morgan Freeman ya tiene, para mí, muchos puntos a favor. Son debilidades mías. ¿Qué se le va a hacer? Y sobre los “trucos” que hacen durante la película teniendo en cuanta quién es uno de los productores (David Copperfield)… Da cierta “veracidad”.

Lo dicho. Entretenida. Divertida. Perfecta para estas noches de verano en las que lo que apetece es pasarlo bien. Eso sí, mientras espero la tercera parte, creo que tendré que ver la primera.

Sed felices