instintos

No debería estar haciendo eso. Su mente iba a atormentarla durante los días posteriores. No debería estar haciendo eso. Lo sabía. Se lo había repetido mil veces… Aléjate de él. No te acerques. No tontees. No le sonrías coqueta. Sí. Se lo había repetido.

¿Entonces por qué habían llegado a esa situación? ¿Por qué había accedido a enseñarle donde estaba el cuarto de baño? ¿Por qué había permitido que él la cogiera y la encerrara con él en esa habitación? ¿Por qué no había hecho nada cuando la había apoyado contra la puerta y la había besado?

Ufff… Cómo besaba. Hacía que todo su cuerpo reaccionara, que su piel le ardiera… Le besó y ella respondió a sus besos. Pasión con pasión, fuego con fuego… Y notó como apretaba su cuerpo contra el suyo, notó su erección creciendo, clavándose en su ingle… Haciendo que su propio deseo incrementara por segundos.

Sabía que no debería estar haciendo eso. Pero en esos momentos solo deseaba desnudarle, acariciarle por completo, recorrer con su boca todo su cuerpo… Y que él hiciera lo mismo con ella. En esos momentos solo acudía lujuria a su mente. En esos momentos no era su cabeza la que mandaba. Eran sus instintos. Y sus instintos solo querían hundirse en el placer.

En el placer de su boca, en el placer de sus manos, en el placer de sus mordiscos y caricias, en el placer de su piel contra la suya y de unos gemidos cargados de deseo.

Empezó a mordisquearle el cuello mientras sus manos invadían su cuerpo, deleitándose en cada rincón, apretándole el pecho y bajando, lentamente, hasta su entrepierna. Protestó levemente. Un pequeño amago de cordura se cruzó en su camino. Duró poco. En cuanto él coló su mano por debajo de la falda y empezó a juguetear por encima de sus bragas… Todo se desvaneció. Y ella misma sentía que se iba a desvanecer de placer.

Le cogió el rostro y volvió a besarle. Con pasión, mordisqueándole el labio inferior, asaltando con su lengua la boca de él…. Y le apretó contra ella. Y le susurró al oído, recorriendo con su lengua el perímetro de su oreja.

–Fóllame.

Vio como se oscurecían sus ojos. Locos de lujuria. No tardó mucho en reaccionar. Notó, más que vio, como se bajaba los pantalones. La agarró con fuerza, la elevó, ella enredó sus piernas alrededor de su cintura… Y sí… Él se introdujo en ella, con fuerza. Sin más preliminares. Y eso era lo que ella quería. Sentir como la penetraba. Como se dejaban llevar por los más oscuros instintos. Como entraba y salía de ella a un paso alocado llevándole al éxtasis… hasta acabar agotados, jadeantes…

Quizás no debería haber hecho eso… Quizás. Pero el placer que sentía gobernando cada parte de su cuerpo… definitivamente era mucho más poderoso que lo que su mente le tuviera que decir al día siguiente.

Queridos Reyes Magos…

Queridos Reyes Magos,

Hace ya muchos años que no os escribo la carta. Según pasa el tiempo se van perdiendo esas viejas costumbres y aunque a mi siempre me ha gustado la Navidad no se vive igual que cuando eras pequeño… Hasta que vuelves a ver esa misma ilusión en los ojos de tus peques… Y creo que incluso es mejor. Proporcionar esa magia, crear ese ambiente en tu propio hogar…

Este año ha sido duro. El año pasado, por Reyes, os llevasteis a mi tío. De golpe, sin avisar.  Y aunque sé que siempre le echaré de menos… Sé que él querría que siguiéramos disfrutando de estos momentos como él siempre lo hacía.

Así que solo os puedo pedir felicidad para todos los que quiero. En unas semanas mi familia se ampliará. Mi ñaja, mi hermanita, se convertirá en mamá y pocas cosas me hacen más feliz. Una pequeña sobrina a la que mimar y cuidar. Una primita para mis bichas. Solo os pido que crezcan felices, que una sonrisa ilumine siempre sus rostros y la ilusión llene sus corazones.

Este año mis libros me han dado muchas alegrías… Sobre todo Sueño de Cristal. Sólo os pido que me permitáis seguir escribiendo, seguir soñando despierta, seguir luchando por este increíble que, poco a poco, se va convirtiendo en algo muy real. Y seguir conociendo a gente increíble: lectores, escritores….

Y lo cierto es que no tengo nada más qué pediros… Bueno, quizás sí. Tras el comienzo horrible de año, ya sabéis…. Esa “pequeña” inundación que ha invadido mi casa y me tiene sin hogar hasta que los del seguro se pongan manos a la obra y me cambien el suelo… Tras los últimos meses en el que me han intentado dar el tirón, me han entrado en el coche por la noche… Creo que mi cupo de mala suerte ya está cubierto, ¿no creéis?

Muchas gracias por vuestra atención. Esta noche os dejaré un poco de leche y galletas ¿o preferís un chupito y unas patatas?

bicos, sed felices