Mi guerra contra las sinopsis

He terminado mi última novela. La he releído, corregido, la han leído mis lectores cero… Me están haciendo una portada preciosa (os recomiendo que si necesitáis portada, ilustraciones, merchandising… os pongáis en contacto con Yeivit) y ya he mandado mi libro a corregir. ¿Ya está todo? ¿Ya puedo relajarme? ¿Ya puedo desenchufar?

¡No! Ni muchísimo menos. Y no… No me refiero ahora a todo el trabajo de promoción… No. De eso ya os he hablado mil veces y os he manifestado por activa y por pasiva mi odio visceral… No. Me refiero a algo que me deja aún más bloqueada. Las sinopsis.

Diréis… ¡Qué quejica que es esta mujer que siempre está protestando! Pero es que yo soy escritora. A mi me gusta dejar que mi imaginación vuele y cree historias. Todo lo que le rodea es otra cosa.

Y las sinopsis son complicadas. ¿Por qué diréis? ¿Por qué tantos escritores nos quejamos de este proceso? Fácil. Porque tenemos que resumir meses de trabajo en unas líneas, porque tenemos que contar lo suficiente para atraer a los lectores sin hacer spoiler. Chupado, ¿verdad? 😛

¿Cómo hacer una buena sinopsis? Si lo supiera no estaría aquí, volviéndome loca y la tendría ya hecha en vez de estar aquí contandoos mi vida y mis delirios… ¿Y qué hacemos cuando algo se nos atasca? Sí. Recurrir a Google (¿Qué hariamos nosotros sin este buscador?). Y allí empiezan a darte una serie de consejos:

  • Mira sinopsis de libros de la misma temática y mira cuales te gustaron más. Mmmm… aquí tendría que definir en qué genero la incluyo… Creo que sería suspense romántico… Pero eso es otra de las cosas que odian los escritores, etiquetar su obra.
  • Destaca los personajes y, si existe, el antagonista. Vale, esto sí lo tengo claro (malo si no… )
  • Poner enfásis en el conflicto. 
  • El entorno. Me conocéis. Sabréis cuál es… Madrid, contemporaneo.
  • Apela a las emociones del lector… claro, algo muy fácil.
  • No hacer spoiler. Eso es más fácil de decir que de hacer.
  • Brevedad y ser conciso. Ahí está nuestro problema…

Hace unos días ponía en twitter (¿aún no me sigues? @martasebastian háblame, compartamos experiencias… No seas un seguidor pasivo, no me sigas para que te siga…) un tuit que tuvo bastantes interacciones en el que decía que de sinopsis iba a poner ” ¿Quieres saber de qué va? Pues cómpralo y así lo averiguas”. Y, sinceramente, me encantaría poder hacerlo pero hasta que no sea mega famosa (por soñar que no quede) y mis libros se vendan simplemente por ser míos… Pues toca hacer la sinopsis y volverme loca un poco…

Así que a eso voy… Ya os diré qué tal. Ya veréis el resultado.

Mmmm… ahora que lo pienso… si tenéis algún consejo, os lo agradezco.

bicos, sed felices.

Qué desastre

Este texto apareció por primera vez, con el mismo título “Qué desastre”, en el blog krakensySirenas el 22 de marzo de 2016 y hoy lo recupero para compartirlo con vosotros… Porque, simplemente, me he acordado del mismo. Espero que os guste y dejéis algún comentario. 

Sed felices. 

Se atusó el pelo. Intentó darle un poco más de volumen. Miró fijamente el pintalabios que tenía en una de sus manos. No sabía si retocarse. Total, para lo que le iba a durar… Notó un pequeño pinchazo en el estómago. Y se convenció a sí misma de que, simplemente, era el deseo, ansioso de salir y ser libre. Llevaban tanto tiempo jugando a ese juego… Quedaban, una charla, unas risas, abrían una botella de vino… Y mucho antes de que acabaran la primera copa, la ropa ya solía andar por el suelo. Luego solían acabarse la botella de vino mientras picoteaban algo. Más risas, más charlas… Y, más tarde, de vuelta a su casa. Sin más complicaciones, sin más historias. Y le gustaba. Le gustaba esa relación. Sin comeduras de coco, sin peleas…

La puerta del ascensor se abrió. Y casi justo enfrente le esperaba él, apoyado en el marco de la puerta de su casa. Estaba realmente guapo. Pelo negro, ojos marrones, casi miel… Con unos pequeños puntitos verdes que brillaban cuando la miraban. Le gustaba el jersey de cuello alto que llevaba. Realmente le ponía mucho. Tenía ya ganas de quitárselo.

Se acercó a él con una sonrisa y le besó, con ansia, con todo el deseo que palpitaba en cada poro de su piel. La respuesta de él no tardó en llegar, la rodeó por la cintura con su brazo y la atrajo contra su cuerpo.

─Mmmmm… Cómo vienes.

─Tengo ganas de ti… ¿Algún problema?

─Ni muchísimo menos. Encantado. ¿Entras?

Se separó de él y pasó por su lado entrando en su domicilio; mientras lo hacía rozó levemente su entrepierna. Vio, por el rabillo del ojo, como él sonreía pícaro. Se quitó el abrigo. Llevaba un vestido negro que sabía que a él le encantaba por como se ajustaba a cada curva de su piel. Se volvió hacia él y con un gesto pícaro dejó caer el abrigo al suelo, sin dejar de mirarle, provocándole…

En dos zancadas él ya estaba pegado a ella, besándola, acariciando cada parte de su cuerpo; la dirigió hacia una de las paredes y la aplastó contra ella para que le sintiera completamente. La volvía loca. Notar su deseo palpitando contra el suyo. Él enredó su mano entre su pelo y tiró levemente del mismo para hacerle girar la cabeza y su cuello quedara a su disposición.

En esa ocasión no había preliminares, no había charla, ni risas, ni la botella de vino abierto contemplándoles desde la mesa… En esa ocasión sólo había una pasión que invadía todo el cuarto. En esa ocasión sólo había dos pares de manos desnudando al contrario. En esa ocasión sólo había ese incendio que ardía cada vez que estaban juntos.

De la pared pasaron al sofá. Y fue el sofá como podía haber sido la mesa o el mismo suelo. Ninguno de los dos parecía controlarse. No supo en qué momento había perdido los zapatos, el vestido… Incluso la ropa interior. Notó como él le daba la vuelta para dejarla boca abajo y como su boca le recorría la espalda y como con los dedos jugueteaba con su sexo. Sabía perfectamente cuál era su punto débil.

─Estás completamente empapada. Y me encanta.

─Es tu culpa.

Intentó girarse para quedarse boca arriba pero él se lo impidió.

─No. Hoy mando yo. Y no voy a hacer esperar a quien me está esperando tan ansioso.

Hundió la cabeza en uno de los cojines del sofá mientras intentaba recuperar el ritmo normal de su respiración. El sexo con él era tan bueno… Nunca había encontrado a nadie con quien tuviera tanta química, que con solo tocarla la derritiera. Sintió como él se tumbaba de lado en el sofá, a su lado, mirándola. Le devolvió la mirada. Estaba tan guapo con esa sonrisa.

─¿Qué piensas?

¿Por qué le había preguntado eso? Se regañó. Nunca se le había ocurrido hacer esa pregunta. Y mucho menos después del sexo. Él no pareció molesto. Subió uno de sus dedos y le acarició la mejilla.

─Me gustan tus mejillas coloradas después del sexo.

Le besó. Un beso suave. Dulce. Y algo se retorció dentro de ella. Él se separó. Se sentó y se puso los calzoncillos que estaban en el suelo.

─¿Un Rioja?

No esperó respuesta. Se levantó y se fue a la cocina. Ella le vio alejarse. Sabía que él era más de Riberas, que compraba Rioja por ella… “¡Qué mono!”. Y de pronto se dio cuenta. No era sólo deseo lo que sentía por él. No podía ser. No. Se lo negó mil veces. Y él apareció con una sonrisa, la botella de vino y dos copas.

─Tengo la nevera vacía, pero si te apetece podemos pedir algo y luego retomar un segundo asalto.

─Me parece un gran plan.

Le vio servir el vino mientras empezaba a contarle las últimas novedades de su vida. Y ella le escuchó intentando acallar esa vocecita que empezaba a gritar en su interior. Había pasado mucho tiempo acallándola. Miró pensativa el vino. Qué desastre. Qué absoluto desastre. ¿Quién le mandaba enamorarse? Le dio un largo trago a la copa. Oyó como él se reía divertido y volvió a mirarle.

─¿Qué pasa?

─Estás en la luna… Si es que sólo me quieres para el sexo…

Sonrió. Intentando fingir despreocupación.

─¿Alguna duda?

Suspiró en su interior… Si fuera verdad…

Escribir es mi trabajo

Ayer, jueves 23 de marzo, un HT empezó a recorrer Twitter. Un grupo de escritores lanzaron un grito a la inmensidad de las redes. Nos contaban que un famoso blog había creado una entrada con enlaces a páginas de descargas ILEGALES. Sí. Lo pongo en mayúsculas. Sí. Porque me parece vergonzoso. ¿Y no creáis que lo hizo por amor al arte? Todo lo contrario. Lo hizo para atraer visitas y cobrar por la publicidad que adorna su web (igual que lo hacen esas “maravillosas” páginas).

¿Por amor al arte? Por amor al arte nos pasamos los autores horas y horas escribiendo, corrigiendo, creando y luego con esa faceta que ya sabéis que odio que es la promoción.

No os engañéis, no busquéis razones para autoconvenceros de que la piratería no es un delito, que no es amoral… Porque lo es. ¿Por qué no vais a un bar, os tomais un café (o coca-cola, o cerveza, o vino) y os vais sin pagar? ¿Por qué no vais a una tienda, cogéis algo que os guste y os lo lleváis? O, mejor así, ¿A que os gusta cobrar a fin de mes por vuestro trabajo?

Pues esto es lo mismo. No pedimos mucho. Pedimos cobrar por nuestro trabajo. Y aquí voy a ser algo borde… Si no estás dispuesto a pagar por el trabajo de los demás, es que no te interesa lo suficiente. Además, no me seáis cínicos, muchos escritores (casi todos los indies) ponen de vez en cuando sus ebooks a precios tan ridículos como 0’99 euros ¡¡incluso a veces lo ponen gratis!!).

La piratería es una lacra. ¿Quieres disfrutar de la cultura? No destruyas al creador de la cultura. Así que te animo a que te unas al HT #EscribirEsMiTrabajo y firmes la petición de change (click en la foto)

El sueño de escribir: Lluis Llurba

Sí. Lo sé. Lo habéis echado de menos. Pero ya vuelve vuestra sección favorita, y la mía. El sueño de escribir y esta vez acogemos en nuestro modesto rinconcito a Lluis Llurba (cuyo libro Interiores ha sido uno de los que han participado en mi pequeño reto literario para este año, 50 libros en doce meses).  Espero, como siempre, que disfrutéis de su lectura y os queden muchas ganas de seguir sabiendo cosas de él. 

  1. Los artistas tienen la fama de maniáticos… Cuéntanos cuáles son tus manías a la hora de escribir.

No soy una persona maniática. Aunque no me libro de ciertas extravagancias, por ejemplo: escribo a mano primero, tengo que hacerlo en una libreta que no tenga líneas, es decir, una hoja totalmente en blanco. No soporto escribir en hojas sueltas, una vez lo hice y perdí algunas de ellas. Desde entonces nunca más.

2. ¿Cuál es el primer libro que recuerdas haber leído?

Uno del Teo cuando era niño, aunque no recuerdo cuál.

3. ¿Y cuál es ese libro que nunca conseguiste acabar?

Varios fragmentos del Antiguo Testamento, como el Deuteronomio.

4. La mayoría de los escritores lo hacen desde pequeños aunque no se deciden a publicar hasta mucho más mayores. ¿Conservas tus primeros escritos? ¿Cuál fue tu primera historia?

Mi primera historia la escribí de adolescente. La empecé con un amigo, no la acabamos. Por esa época empezaba a escribir, aunque nunca los acababa. El primer cuento completo que escribí no lo conservo, lo perdí como he respondido en la primera pregunta. Era de ciencia-ficción, sobre robots, cargado con mucha fantasía.

5. ¿Cómo decides el título de tus obras?

A veces lo tengo clarísimo, como en el caso de Interiores, casi me salió antes el título que la historia. Otras, en cambio, no aclaro mis dudas hasta que desarrollo la historia o hasta el final, eso me pasó con Un mal ejemplo para los niños. Relato que se encuentra en mi libro.

6. ¿Planificas tus obras o te dejas llevar por la historia?

Nunca empiezo un cuento o novela sin tener la historia más o menos planificada. Siempre dejo un margen para la improvisación y la sorpresa que me encuentro a la hora de escribir. Ideas nuevas que nacen según avanza la trama, es algo que me motiva mucho. Yo pienso que los extremos son malos y hay que utilizar ambos métodos.

7. Admítelo, ¿A que te cuesta más hacer la sinopsis que el libro? Ahora en serio, ¿Cuál es para ti la parte más difícil dentro del proceso de creación y publicación de un libro?

La sinopsis al ser cortas nunca me ha costado. Una reseña ya lo cambia todo, ahí sí que tengo dudas y me lo pienso mucho. Tardo bastante en acabarla. La parte más complicada de la creación para mí fue durante mucho tiempo el narrador. Envié antiguos cuentos a correctores, que me aconsejaron y con mucho trabajo he mejorado bastante. También la corrección es más pesada que la creación, no por eso cedo en no hacerlo e invierto mucho tiempo en ello.

Sobre la publicación es complicado casi todo cuando eres un desconocido. La ilusión de aprender puede con ello.

8. ¿Qué piensas cuando ves tu nombre en la portada de un libro?

La primera vez orgullo y satisfacción.

9. Es normal “enamorarse” de tus personajes, pero… ¿has odiado a alguno? ¿Cuál es con el que te ha sido más difícil empatizar?

He construido personajes que cometen acciones terribles. No los odio, sino perdería el sentido de la historia. Mis personajes no suelen ser ni totalmente buenos, ni malvados; como casi todas las personas. El personaje se desnuda en mi prosa, el lector es el juez de sus acciones. Yo, como todos los escritores, no soy un crítico racional con mi obra.

10. Cuéntanos una buena y una mala experiencia que te haya sucedido desde que publicaste tu primer libro.

Una mala experiencia fue la auto-publicación.

Una buena la gente que me ha leído y ha opinado sobre ello. He aprendido mucho.

11. Plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo, ¿Cuál te falta? Y si los has hecho todos, ¿Qué sueño añadirías?

Me falta plantar un árbol. No tengo prisa par hacerlo.

Y porque no solo de libros vive el escritor… Un cuestionario rápido

 Una película: El Padrino.

 Un deporte: el básquet.

 Un color: el rojo.

 Una canción: Retrato de Serrat.

 Un grupo de música: Queen.

 Un actor/actriz: Al Pacino.

 Una ciudad: Barcelona.

 Comida favorita: paella.

 Una estación: primavera.

 Un adjetivo para definirte: irónico

Y para terminar, un momento para publicitarte, ¿Por qué los lectores deben comprar tus libros?

Son relatos sobre las relaciones humanas, las cuales tanto nos afecta y os sentiréis identificados. Las contradicciones de los personajes son nuestro pan de cada día: decir o pensar algo y hacer lo contrario, no atreverse a cambiar de vida, el miedo a la soledad o afrontar las consecuencias de nuestras acciones. A pesar de todo lo que acabo de escribir, son historias amenas con diálogos refrescantes en que vosotros sois los máximos participantes y jueces.

Muchas gracias por todo.

Enlace del libro de Interiores:

https://www.amazon.es/Interiores-Lluís- Llurba-Torre-

ebook/dp/B00TA3DLUY/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1482097646&sr=8-

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