Queridos Reyes Magos…

Queridos Reyes Magos,

Hace ya muchos años que no os escribo la carta. Según pasa el tiempo se van perdiendo esas viejas costumbres y aunque a mi siempre me ha gustado la Navidad no se vive igual que cuando eras pequeño… Hasta que vuelves a ver esa misma ilusión en los ojos de tus peques… Y creo que incluso es mejor. Proporcionar esa magia, crear ese ambiente en tu propio hogar…

Este año ha sido duro. El año pasado, por Reyes, os llevasteis a mi tío. De golpe, sin avisar.  Y aunque sé que siempre le echaré de menos… Sé que él querría que siguiéramos disfrutando de estos momentos como él siempre lo hacía.

Así que solo os puedo pedir felicidad para todos los que quiero. En unas semanas mi familia se ampliará. Mi ñaja, mi hermanita, se convertirá en mamá y pocas cosas me hacen más feliz. Una pequeña sobrina a la que mimar y cuidar. Una primita para mis bichas. Solo os pido que crezcan felices, que una sonrisa ilumine siempre sus rostros y la ilusión llene sus corazones.

Este año mis libros me han dado muchas alegrías… Sobre todo Sueño de Cristal. Sólo os pido que me permitáis seguir escribiendo, seguir soñando despierta, seguir luchando por este increíble que, poco a poco, se va convirtiendo en algo muy real. Y seguir conociendo a gente increíble: lectores, escritores….

Y lo cierto es que no tengo nada más qué pediros… Bueno, quizás sí. Tras el comienzo horrible de año, ya sabéis…. Esa “pequeña” inundación que ha invadido mi casa y me tiene sin hogar hasta que los del seguro se pongan manos a la obra y me cambien el suelo… Tras los últimos meses en el que me han intentado dar el tirón, me han entrado en el coche por la noche… Creo que mi cupo de mala suerte ya está cubierto, ¿no creéis?

Muchas gracias por vuestra atención. Esta noche os dejaré un poco de leche y galletas ¿o preferís un chupito y unas patatas?

bicos, sed felices

 

Siempre

Hay textos que me hubiera gustado no tener que escribir… Pero para mí es fundamental que esté conmigo en cada paso que dé. Como lo estuvo él. Aún te echo de menos cada día que pasa, aún no me lo creo.

Este texto apareció por primera vez en mi blog anterior el 11/01/2016

 

SIEMPRE

Hay tristezas que invaden el alma hasta romperla en mil pedazos… Hay tristezas que no te dejan ni hablar… Que te inundan y te arrasan…

Aún no me lo creo, aún sigo creyendo que me voy a despertar de esta pesadilla y estarás ahí, echándome la bronca por hacer caso al GPS, que estarás cogiendo a Sara en brazos y jugando con ella, que estaremos viendo un partido del Madrid, despotricando de cómo juegan…

Los que me conocéis lo sabéis… Soy una niña de papá. Lo he sido siempre y siempre lo seré. Los que me conocéis sabéis que siempre me he sentido afortunada de tener a dos personas que eran como mis padres, mis segundos padres, cuyos hijos eran (y son) mis hermanos… Los que no me conocéis… Si os digo que soy una niña de papá y que a mi tío Gregorio le quería como a un segundo padre… Comprenderéis mi corazón roto.

Él era de esas personas que crees eternas. Que no concibes que un día no vaya a estar. Que son tan parte de ti que te cuesta hasta respirar sin ellos.

Era un hombre que se cuidaba, que hacía deporte, que se tomaba en serio la salud… Y de pronto… En dos días… Se fue. Con 61 años. Con tanta vida por delante. La vida no es justa. La vida es una mierda.

Tío… Te vas. Te acompañan tres rosas. Oliver, Sara y Lucía. Nosotros nos encargaremos de que te conozcan, que sepan lo mucho que les quisiste y nunca, nunca, te olvidaremos… Porque hay personas que nunca se pueden olvidar.

Te quiero.