Concienciar contra los incendios

Buenos días,

Llevo unos días con el corazón roto, con el alma desgarrada. Como bien sabréis muchos, por mis venas corre el Rio Miño, el ribeiro, la muñeira, el licor café… Por mis venas corre toda la esencia de Galicia, de Ourense en particular. 

Y estos días el miedo y el horror se apoderó de mi. Saber que pueblos donde vive mi familia y amigos tenían que ser evacuados, que el fuego amenazaba sus casas, sus tierras… Y que tuvieron que ser ellos los que armados con mangueras y cubos de agua intentaran controlar el infierno que les invadía.

Ha llegado la lluvia. Los fuegos se van apagando. Y ahora nos encontramos un paisaje desolador. Imágenes cómo las que os muestro a continuación.

¿Y ahora? Ahora no podemos olvidarnos de lo que ha pasado. Y me da miedo a que una vez pasado el miedo la gente olvide lo que ha pasado. Y también da miedo pequeños bulos que han ido corriendo por internet, todos con una intención maravillosa. Como el de ir a soltar semillas… Os dejo un enlace en el que explican los motivos: click aquí

Por eso ahora mismo se necesitan jornadas de concienciación. Se necesitan expertos que planifiquen, que sepan cuales semillas son verdaderamente autoctonas, etc… Pero la gente puede hacer mucho. Y hay mucha gente increíble que quiere hacer cosas, que saben que es su tierra, su vida, su alma…

A mi me gustaría poder echar una mano, poder ayudar más activamente pero en la distancia es un poco complicado. Pero sí puedo poner mi grano de arena; además de intentar ir a alguna de las jornadas que se están organizando y de las que ya os informaré más adelante. Por ahora, lo que sí puedo hacer es hacer un donativo.

Como bien sabéis he vuelto a sacar en ebook mi primer libro Remiendos del Pasado. Pues el 50% de los beneficios del mismo van a ir financiar (un poquito, por desgracia en estos casos nunca es mucho… aunque me encantaría que lo fuera) estas jornadas tan necesarias, tan importantes.

¿Me echas una mano? click en la foto y colaboremos para intentar que las imágenes que nos han llenado los ojos de lágrimas no vuelvan NUNCA MAIS.

Soy escritora: el concurso Amazon

¡¡Buenos días a todos!!
Sí, sé que lo estabais esperando. Mi opinión sobre el concurso amazon que nos ha invadido a los largo de estos meses. Y sí, sé que muchos querréis saber qué opino sobre la elección de los finalistas. ¡¡Cómo os gusta el cotilleo y la carnaza!!

Lo cierto, para qué vamos a mentir, me extraño ver algunos nombres en la lista. O, más bien, la ausencia de varios nombres.

No soy una cínica, claro que me hubiera gustado estar en esa lista. ¿Quién no? Todos, absolutamente todos, los que nos presentamos a un concurso deseamos ser, como mínimo, finalistas. Y alguno me dirá… “no, yo solo me presento por la vibilidad”. Sí, de acuerdo. Pero TODOS, en el fondo, deseamos estar entre los elegidos.

Me alegro que entre los cinco finalistas estén dos chicas a las que conocí gracias a este concurso. Pero he de admitir que no entiendo cuál ha sido los motivos para elegir a algunos finalistas. Teóricamente se buscaba la viabilidad comercial y ellos mismos dijeron en la charla que se celebró en Madrid que tendrían en cuenta las ventas, la portada, la visibilidad en las redes sociales… E hicieron una lista que se movía, teóricamente, por las ventas y lecturas en KU. Y ahí había dos claros líderes: La torre de TeslaCualquiera menos tú. Es más, siendo sincera, yo estaba convencida de que Rubén Azorín sería el ganador este año. Creo que tenía todos los requisitos que pedían.

Que sí. Que casi todos los que participábamos sabíamos que Amazon elegiría al que le saliera de las narices pero… Mucha gente se siente engañada y no puedo evitar comprender su enfado. Que sean sinceros, que digan que harán lo que quieran y elegirían lo que les apetezca, que tienen a algunos ya elegidos desde antes de que finalice el concurso y punto. Y luego ya cada uno elegimos si presentarnos o no. Pero que no den falsas esperanzas a nadie.

Y vuelvo a repetir que yo no estoy enfadada ni triste por este resultado, simplemente sorprendida y, también, comprendo a los que sí lo están.

Y no estoy enfadada ni triste porque a pesar de las cosas malas que ha habido, que ahora os comento (aunque seguro que algunos ya lo sabréis), me quedo con todo lo bueno. El año pasado cuando me presenté al mismo concurso, me estresé mucho. Muchísimo. Y este año no ha sido así. Y creo que en gran parte ha sido por la gente de la que me he rodeado. Gente de un gran corazón, gente que ha estado a mi lado, que me ha transmitido una gran energía positiva… Y es que, me ha costado darme cuenta de que antes había gente que absorbía todas mis fuerzas…

No voy a dar nombres aunque los que me conocéis sabréis los de algunos. Personas que yo consideraba amigos y que me he dado cuenta de que, lo primero, no me valoraban. Sí. Es duro darse cuenta de que personas a las que aprecias te consideran inferior a ellos. Y, de pronto, me empezaron a ver como “una amenaza”. ¿una amenaza? Es increíble. No me hartaré de repetir una y mil veces que un libro NO es el enemigo del otro. Pero, claro, algunos que ya se veían ganadores del concurso de pronto… No se podían creer que mi libro llamara más la atención… Y solo se les ocurrió la idea de que si era así era porque había una conspiración judeomasónica para hundir su libro… Lo de la autocrítica no va con algunos. Y, ayudados por otra persona, manipularon conversaciones privadas y frases sacadas de contexto.  Y sé que me han ido poniendo a parir por ahí. Pero me da igual. Yo sé la verdad. La gente de mi alrededor también y los amigos comunes que les crean sin preguntar mi versión… Pues no son tan amigos. Así que esto me ha ayudado para ver quienes son mis amigos y quienes no. Y me da igual que digan tonterías sobre mí. Me da igual que se pasen por mi libro para ponerme una estrella diciendo mentiras sobre él. ¿Qué escritor no ha sufrido algún troll? Pero si alguno de ellos lee esto, no os preocupéis. Que yo no soy así. Yo no voy a ir por los amigos comunes poniéndoos a parir, ni voy a decir mentiras sobre vuestros libros, etc… Porque yo no soy así. Y no voy a dejar que vosotros me cambiéis.

Y, en el fondo, considero que es positivo. Porque me ha ayudado a darme cuenta de quienes son amigos y quienes simples conocidos.

Y en este concurso he conocido a grandes escritores, he compartido risas y alegrías. He compartido momentos de unión, de protestar, de alucinar con este mundillo. Y me quedo con eso. Me quedo con haber conocido a Gema Tacón, a Elena Fuentes, a A.v. San Martín, a Sebastián E. de Luna, etc… Me quedo con todos esos lectores que me han ido leyendo y apoyando. Me quedo con mis niñas del grupo de whatsapp que me hacían sonreír cuando me caía…

Y sí. No voy a negarlo. En el apartado de ventas estoy más que contenta. No olvidemos que estamos aquí para vender, para que la gente tenga ganas de leernos. Y no puedo quejarme. Habéis superado con creces todas mis expectativas. Miradas perdidas ha sido todo un éxito. Y yo estoy muy feliz.

Así que, aunque no lo creáis, el balance en general de este concurso ha sido positivo. Porque aunque es agotador tener que hacer tanta promo, aunque algunas personas han intentado hacerme daño (la palabra clave es “intentar”)… Me quedo siempre con lo bueno. Y con la deportividad y la amistad que ha reinado en la mayoría de las personas. No dejemos que las anécdotas puntuales nos afecten.

Y mi diréis… Es que no han sido anécdotas sueltas…. ¡Ha habido hasta denuncias a la policía! Sí, es verdad… Denuncias, supuestas suplantaciones de identidad, acusaciones de plagio, etc… Lo cierto es que da para una novela… mmmmm… “Altercados en el concurso Indie”… Habrá que darle un par de vueltas… Pero muchas de ellos tenían un mismo foco. Y hay gente que busca la polémica para conseguir publicidad. El problema es que muchas veces se consigue. Y eso creo que es para que nosotros, los lectores (me incluyo porque también los soy), reflexionemos sobre nuestra actitud en estas situaciones.

Así que… reflexionemos.. Y yo os dejo por hoy que bastante rollo os he soltado ya. Y, como os prometí, no voy ni  a releer lo que he escrito. Sin filtros, sin modificaciones para que no suene mal… Directo de mi cabeza a mi blog.

bicos, sed felices.

Soy escritora

Toca volver a retomar el blog, alejarnos de la locura de estos últimos meses de Concurso Indie 2017 (ya os contaré en otra entrada mis reflexiones sobre el mismo) y volver a centrarnos en lo realmente importante (sin menospreciar el concurso ni muchísimo menos).

He echado de menos escribir en este pequeño rincón mio. No todas las culpas son del concurso, el accidente de tráfico que sufrí (ya estoy casi recuperada, don’t worry!) me ha tenido un poco alejada de mi ordenador.

Bueno, que me enrollo (menos mal que ya me conocéis). Hoy empiezo una nueva sección: soy escritora. Sí. La que da nombre al título de esta entrada. En ella no habrá borradores. No habrá entradas planeadas, pensadas… No. Simplemente mis pensamientos sin censura, según vayan saliendo de entre mis dedos. Una sección en el que os cuente cómo es mi visión de este mundo en el que me he sumergido. La mía. Cada uno tiene la suya. Ni mejor ni peor. Solo un cúmulo de sus propias experiencias. De sus propias vivencias.

Soy escritora. Llevo escribiendo durante toda mi vida, no recuerdo cuando empecé. Hace unos meses mi padre encontró un cuaderno mio de cuando tenía 15 años lleno de poesías. Era un cuaderno donde había ido recopilando todos los que había ido escribiendo hasta ese momento. Recuerdo cuando mucho más pequeña escribía pequeñas aventuras cuyos protas eramos mis amigas y yo. Y así muchas más. Tanto en el colegio como en el instituto gané algunos premios literarios.; incluso un famoso escritor (cuyo nombre no mencionaré, por ahora, me animó a seguir escribiendo porque veía mucho futuro en mis letras). Pero no me atrevía a llamarme escritora. Normal.

Publiqué mi primer libro. Pero no me atrevía a llamarme así. Llevo ya tres libros publicados y preparando más. Y aún me parece asombroso cuando alguien lee mis libros. Con toda la cantidad de libros que hay… Y de pronto tengo pararme, mirarme en el espejo (de una manera figurada, claro) y empezar a creerme lo que me dicen mis lectores. Soy escritora.

Soy escritora. Me paso horas y horas creando historias. Mi mente no para quieta. Siempre con mi libreta en el bolso, dispuesta a tomar notas si la inspiración llega. Paso horas, más de las que me gustaría, navegando en las redes sociales para dar mis obras a conocer; buscando maneras originales, diferentes, de presentaros mis pequeñines…

Soy escritora. Contrato a correctores, a ilustradores para la portada, maquetistas, etc… Gente profesional para intentar dar una calidad digna de mis lectores.

Escribir es mi pasión, sí. Es mi manera de ver la vida, mi manera de expresarme… Pero ahora también es parte de mi trabajo. Por desgracia no es la parte de mi vida que me da de comer. Vivir de la escritura, en este país (y supongo que en la mayoría), es muy difícil. Pero me da unas satisfacciones que me dan mucha alegría.

He leído a compañeros escritores que dicen sentirse un timo. ¿Por qué? ¿Cómo pretendemos que la gente confíe en nuestras letras si nosotros mismos no lo hacemos? ¿Es un timo con todas las horas que robamos a nuestra vida, a nuestra familia a nuestro descanso por estar aquí, escribiendo delante de un ordenador?

Así que os animo a todos mis compañeros a hacer una tabla con vuestros horarios, poniendo cuantas horas realmente pasamos escribiendo, revisando, corrigiendo, haciendo publicidad de nuestros libros, etc… Y luego, volved a haceros esa pregunta. ¿Sois escritores o sois un timo? Porque yo no os considero así y, por supuesto, no me considero un timo.

Empecemos a creernos nosotros mismos lo que somos. Somos escritores. Soy escritora.

El concurso Amazon y yo

Hola a todos,

Aquí estamos otra vez, colándome en vuestro tiempo, dándoos las gracias por dedicar unos minutos a leerme. Sí. Siempre quiero decíroslo y luego se me olvida. Y es que cuando escribimos y soltamos nuestras “reflexiones”, relatos y demás a la red siempre damos por supuesto que es digno de ser leído y comentado… y muchas veces nos olvidamos que todo el mundo tiene su tiempo, su agenda loca, etc… Así que antes de meterme a contaros mi rollo habitual, GRACIAS por compartir este tiempo conmigo.

Bueno… Vamos al tema. Llegó el verano y con él llega la locura en forma de Concurso Amazon (este año renombrado como “premio literario 2017”). Ya os hablé de mi experiencia en los dos primeros meses de concurso del año pasado (Ya sabéis, click aquí si queréis leerlo). El último mes, del que no os hablé, fue igual de intenso y con muchas alegrías al descubrir que muchos blogs y páginas (Algunas tan relevantes como Eriginal Books) ponían a Sueño de Cristal como finalista. Al final no lo fue pero la experiencia fue única.

Y aquí estamos otra vez. Cuando terminé el Concurso empecé a escribir la segunda parte de Sueño de Cristal. Los que me conocéis desde antes de la publicación de este libro sabéis que no tenía muy claro si hacer una segunda parte del mismo. No soy mucho de biologías (menos aún de trilogías). Creo que muchas veces (¡ojo, digo muchas veces, no siempre!) las sagas alargan innecesariamente historias solo por intentar estirar algo que creen que ha funcionado y no aportan nada nuevo. Siempre dije que haría una segunda parte si venían las musas (¿existen las musas? Mmmm… creo que eso da para otro post), segundo si creía que la historia que quería contar aportaba algo nuevo, no una repetición de la primera novela y tercero si la obra era tan buena o mejor que Sueño de Cristal.

Pues así me encontraba yo, con mil historias en la cabeza, con Antía diciéndome que quería que siguiera con su historia… Cuando releyendo viejos cuadernos… me encontré con una escena que había escrito años atrás y había dejado aparcada esperando su momento… Y Aldara me gritó con fuerza. Aldara y Raúl estaban ahí, agazapados guardando su turno. Pero son dos personajes fuertes, con rabia, muy impulsivos… y no querían estar más tiempo allí, en el cajón. Querían que os mostrara su historia.

Y yo que nunca fui de marcarme fechas (soy una escritora alocada e impulsiva, creo que a la inspiración no se le pueden poner horarios…) decidí que quería terminar esta historia para presentarla al Concurso.

Eso me conllevaba dos retos.  Primero el que ya os he dicho. El tiempo. Porque tenía que escribirla, repasarla, re-escribir lo que está mal, que lo lean tus lectores cero, que te lo corrijan, la portada, sinopsis, maquetarla… Una verdadera odisea con un tiempo que se agota rápidamente…

Y el segundo… Tras la gran acogida que tuvo Sueño de Cristal no podía presentar algo que no estuviera a su nivel o más alto… ¿Lo he conseguido? Realmente quienes tienen que decidirlo sois vosotros. Eso sí, ya os lo advierto, es una novela completamente diferente al anterior.

Este post se llama “El concurso Amazon y yo” y os estoy contando un rollo sobre mis libros… Claro, que tienen relación. Por supuesto… Pero este post iba a hablar de mi relación con este concurso. Muchos compañeros escritores están escribiendo grandes entradas en sus blogs explicando por qué se presentan y por qué no… todas opiniones muy válidas y que yo apoyo porque son decisiones pensadas y meditadas y razonadas. Nunca hay una verdad absoluta, nunca llueve para gusto de todos y nunca podemos decir que nuestra decisión es la correcta. Porque cada uno nos encontramos en nuestro punto del camino y todos son muy respetados y maravillosos.

¿Por qué me presento yo? Primero porque creo que Miradas Perdidas puede sorprender, porque cumple mis expectativas (y diréis, claro, es tuyo… pero no… muchas veces somos nuestros más feroces críticos). Segundo porque una vez que tienes una obra con la que te sientes bien (y ya os contaré en otro post que no ha sido un proceso fácil) el concurso amazon da una oportunidad, da una visibilidad… que no encuentras en otro lado.

Sé que es díficil, son dos meses de matarte a publicitarte…. y yo quiero buscar maneras originales, no quiero volveros locos, no quiero aburriros… Lo voy a intentar, de corazón. Y quiero que os sintáis integrados en este proceso… Si tenéis una idea, si queréis compartir algo, etc… yo solo puedo volver a daros las gracias. Porque ser finalista en este concurso depende en gran parte de vosotros. Porque Amazon lo dice claro: los finalistas se elegirán por viabilidad comercial. No lo ocultan. Nos importan más las ventas que la calidad. Y no, no me vais a ver criticándolo. Porque es su concurso, son sus normas, y somos nosotros los que decidimos o no apuntarnos.

Así que el día 2 de julio Miradas Perdidas sale a la venta y dependo de vosotros para tener opciones. ¿Cómo me podéis ayudar?

  • Comprando el libro (lógico)
  • Compartiendo fotos del libro
  • Usando el HT #MiradasPerdidas
  • Diciéndoles a vuestros amigos y parientes que compren mi libro
  • Y todas las maneras creativas que se os ocurra.

Yo intentaré correspondéroslo. Gracias de corazón, otra vez.

¿Seguimos soñando juntos?

Mi guerra contra las sinopsis

He terminado mi última novela. La he releído, corregido, la han leído mis lectores cero… Me están haciendo una portada preciosa (os recomiendo que si necesitáis portada, ilustraciones, merchandising… os pongáis en contacto con Yeivit) y ya he mandado mi libro a corregir. ¿Ya está todo? ¿Ya puedo relajarme? ¿Ya puedo desenchufar?

¡No! Ni muchísimo menos. Y no… No me refiero ahora a todo el trabajo de promoción… No. De eso ya os he hablado mil veces y os he manifestado por activa y por pasiva mi odio visceral… No. Me refiero a algo que me deja aún más bloqueada. Las sinopsis.

Diréis… ¡Qué quejica que es esta mujer que siempre está protestando! Pero es que yo soy escritora. A mi me gusta dejar que mi imaginación vuele y cree historias. Todo lo que le rodea es otra cosa.

Y las sinopsis son complicadas. ¿Por qué diréis? ¿Por qué tantos escritores nos quejamos de este proceso? Fácil. Porque tenemos que resumir meses de trabajo en unas líneas, porque tenemos que contar lo suficiente para atraer a los lectores sin hacer spoiler. Chupado, ¿verdad? 😛

¿Cómo hacer una buena sinopsis? Si lo supiera no estaría aquí, volviéndome loca y la tendría ya hecha en vez de estar aquí contandoos mi vida y mis delirios… ¿Y qué hacemos cuando algo se nos atasca? Sí. Recurrir a Google (¿Qué hariamos nosotros sin este buscador?). Y allí empiezan a darte una serie de consejos:

  • Mira sinopsis de libros de la misma temática y mira cuales te gustaron más. Mmmm… aquí tendría que definir en qué genero la incluyo… Creo que sería suspense romántico… Pero eso es otra de las cosas que odian los escritores, etiquetar su obra.
  • Destaca los personajes y, si existe, el antagonista. Vale, esto sí lo tengo claro (malo si no… )
  • Poner enfásis en el conflicto. 
  • El entorno. Me conocéis. Sabréis cuál es… Madrid, contemporaneo.
  • Apela a las emociones del lector… claro, algo muy fácil.
  • No hacer spoiler. Eso es más fácil de decir que de hacer.
  • Brevedad y ser conciso. Ahí está nuestro problema…

Hace unos días ponía en twitter (¿aún no me sigues? @martasebastian háblame, compartamos experiencias… No seas un seguidor pasivo, no me sigas para que te siga…) un tuit que tuvo bastantes interacciones en el que decía que de sinopsis iba a poner ” ¿Quieres saber de qué va? Pues cómpralo y así lo averiguas”. Y, sinceramente, me encantaría poder hacerlo pero hasta que no sea mega famosa (por soñar que no quede) y mis libros se vendan simplemente por ser míos… Pues toca hacer la sinopsis y volverme loca un poco…

Así que a eso voy… Ya os diré qué tal. Ya veréis el resultado.

Mmmm… ahora que lo pienso… si tenéis algún consejo, os lo agradezco.

bicos, sed felices.

¿Machismo o no?

Hace unas semanas salió un vídeo que creo cierta polémica. En él una chica empezaba a decir las frases que nos van diciendo a las mujeres desde nuestra infancia y conllevan un machismo arraigado en nuestra sociedad… Y sí, es cierto que vivimos en un mundo en el que aún no somos iguales, que nos queda mucho camino por recorrer… Las mujeres en la empresa privada suelen ganar menos, hay menos puestos directivos de mujeres y cuando una mujer llega alto siempre escuchamos la frasecita de las rodilleras y demás. Yo he ido a entrevistas en las que me han preguntado sobre mi situación sentimental o si me planteaba tener hijos o no. He tenido que aguantar comentarios si mi falda era más o menos corta, si quedaba con diferentes chicos, etc…

Pero veo ese vídeo y me cabreo. Porque mezcla cualquier comentario. Porque me considero una mujer fuerte, luchadora y comprometida… y de pronto… ¿que no puedo llamar princesas a mis hijas? ¿No puedo decirles que son preciosas? Pues sabéis qué os digo… que las llamo princesas, las llamo mis guerreras, les digo que son lo más bonito de mi mundo y que son listas, buenas y el centro de mi mundo. Y no son comentarios machistas. Y a mis hijas les gusta jugar a las princesas, a cuidar a sus “bebés”, a hacer carreras, a jugar con los coches, a pintarse las uñas de azul como su madre, a dar patadas a un balón… y veo a mi sobrino y le dio que es el niño más bonito del mundo, que es mi principe… y que tenga cuidado con sus primas que son unas locas.

Hace tiempo una escritora (cuyo nombre no quiero recordar) me dijo que las niñas NO tenían que ver ni leer los cuentos de Disney porque inculcaban malos principios… yo es que como no dejo la educación de mis hijos solo a Disney… pues sí, claro que no me gusta que en Cenicienta una ratona diga que coser es cosa de mujeres pero… ¿de qué año estamos hablando? Y sí, a mis hijas les encanta Bella, Ariel, Elsa y Ana, Rapunzel, Merida, Mulan… pero, ¿Sabéis cuál es la mujer que más les influye en su manera de ser? YO. Y soy mujer, madre, trabajadora, escritora, me encanta saltar en los charcos de agua con ellas, contarles cuentos, hacer manualidades, hacer galletas… y decirles que pueden ser lo que ellas quieran, que tienen que luchar por sus sueños… y que siempre serán mis bonitas princesas.

Cuando los sueños se hacen realidad: Sant Jordi 2017

Como ya sabéis llevo escribiendo desde que era muy, muy pequeña… tanto que ni recuerdo cuando comencé. Escribir ha sido siempre algo que formaba parte de mi. Pero no fue hasta mediados de junio del 2015 cuando mi primer libro salió a la luz. Remiendos del pasado fue el ejemplo claro de que si luchas, si persistes, los sueños se hacen realidad… Y al final, también de eso habla ese libro. Luego, en julio de 2016 salió mi adorado Sueño de Cristal que me ha dado tantas alegrías que no tengo ni palabras. Estuvo entre los favoritos para ser finalista del Concurso Amazon Indie 2016, es finalista de los premios Eriginal Books y muchísimos blogs (Mil gracias a todos) lo recomendaron como libro imprescindible del 2016 (incluso muchos que no se definen como amantes del género románico).

Mil alegrías, mil sueños que se van cumpliendo, tantos lectores que nunca me hubiera imaginado… Y, de pronto, cuando aún no hace ni dos años que empecé a publicar me llega la invitación a participar en Barcelona en una caseta de Sant Jordi, firmando mis libros… Fue increíble. Y cuando me dijeron que sería en plena Rambla de Catalunya… Es todo un sueño. ¿Qué escritor no quisiera estar ahí, en ese lugar, ese día, vendiendo sus libros, dedicándolos, compartiendo momentos con sus lectores, conociendo nuevos lectores?

Yo ya iba como en un nube (y no solo por toda la medicación que tenía que llevar encima debido a mis vértigos que los días anteriores me habían tenido en cama). Y sé que suena a dicho, a frase hecha, pero a mi me daba igual vender más o menos. Pero era verdad. Porque había que ser sinceros… Claro que todos esperamos llegar y arrasar, cuando publicamos un libro todos, en el fondo, deseamos que sea un éxito (y lo siento, no me creo a los que dicen lo contrario). Otra cosa es que intentemos mantener los pies en el suelo y saber la realidad.

Pues eso, a lo que iba… Que yo ya estaba feliz con estar ahí. Disfrutando de ese día en compañía de autoras que admiro mucho…. Y, de pronto, empiezan a acercarse personas que NO conozco, que entre todos los libros que había (maravillosos todos ellos) cogen los míos, leen la sinopsis, lo compraban y me pedían que se los dedicara.

Luego, por supuesto, amigos incondicionales (mis dos gallegas-catalanas), amigos de twitter que demuestran que no son solo avatares, familia que demuestra que aunque por tus venas no recorra la misma sangre son tus hermanos…

Yo solo puedo dar las gracias, primero a LXL Ediciones, a Carolina Galobardas y a todo su equipo… Y a todos vosotros que hicisteis que ese día superara con creces todas mis expectativas…

Ahora toca seguir luchando para cumplir más sueños… Y como pequeño regalo por todo lo que me habéis dado… Esta semana, si queréis alguno de mis libros (recordad que Soño de Cristal es un libro solidario y el 50% de los beneficios van para la lucha contra la violencia de genero) los gastos de envío corren por mi cuenta.

Otra vez, mil gracias. Nunca pensé que tendría tanto éxito en una ciudad que no es la mía, rodeada de grandes escritores, muchísimo más conocidas que yo… Creo que se me nota… Aún no me creo todo lo que me habéis dado. Gracias.

La importancia de los comentarios

Muchas veces os he hablado de cuanto odio hacer promoción de mis libros, las horas intensas que los escritores emergentes (Autopublicados y de pequeñas editoriales) nos tenemos que pasar delante del ordenador (o el móvil), las vueltas que le tenemos que dar a la cabeza para buscar una manera original de publicitarnos… Porque sí, yo también odio los mensajes repetitivos… Pero no quiero alargarme en este tema del que ya os hablé en el post Odio promocionar. Así que vamos al tema que nos interesa hoy: los comentarios en Amazon y Goodreads.

Amazon es la plataforma por antonomasia para que nosotros, los autores que queremos hacernos un hueco en este mundo, nos demos a conocer. No os voy a aburrir con estadísticas sobre su nivel de ventas ni comentar su importancia para todos los que, como yo, hemos elegido la autopublicación. No. De eso podéis encontrar mil artículos diferentes por internet… Bueno, seguro que de esto seguro que también hay miles…. Pero me apetece hablar y punto.

No me enrollo más, que si no os aburrís y el mensaje que os quiero transmitir es muy sencillo. Los escritores os necesitamos. Sí. Un autor indie o emergente tiene muy difícil llegar a gente que no le conozca.

Primero por la desconfianza general de la gente. Somos de naturaleza desconfiados y nos cuesta arriesgarnos. Y eso de gastarse 2’99 euros (precio habitual de los ebooks y de lo que ya hablé en el post ¿cuánto cuesta un ebook?) en un desconocido… Como que parece que les da alergia. Aunque luego se traguen bodrios increíbles debido a que el autor (o, al menos, el nombre que figura en la portada) es famoso.

Y, lógicamente, nosotros no tenemos una gran campaña de marketing. No salimos en las noticias ni en los periódicos. No nos ponen grandes carteles en el Corte Inglés o en la Casa del Libro o FNAC. No.

¿Sabéis cual es nuestra mejor campaña de marketing? ¿Sabéis quién puede hacer que se nos conozca? Vosotros. Sí. Nuestros lectores. Todos los que disfrutáis de nuestras letras, que os sumergís en las historias que creamos con toda nuestra ilusión.

¿Y cómo? Primero, como es lógico, comprando nuestros libros. Segundo, poniendo algún tuit, algún post en facebook o en cualquiera de vuestras redes sociales. Tercero, una vez que lo habéis leído poniendo un comentario en Amazón, goodreads, la casa del libro… (principalmente en Amazón por todo lo que ya hemos dicho antes). Y cuarto, el boca a boca. Recomendándoselo a vuestros amigos e, incluso, si vais a regalarles un libro… ¿por qué no introducirles en el maravilloso mundo de los autopublicados? La mayoría de nosotros, incluso, los mandamos dedicados…

¿Que no sabes cómo hacer un comentario? ¿Que no compraste el libro por amazon si no que lo adquiriste dedicado o en algún evento? No pasa nada… Amazón permite los comentarios aunque no hayas hecho la compra por ellos (cosa de lo que algunos se aprovechan, luego os comento). Simplemente necesitas una cuenta y haber hecho alguna compra con ellos (da igual el producto).

Los productos se pueden valorar de 1 a 5 estrellas. Sois libres de poner las estrellas que consideréis oportuno, faltaría más. Yo solo os animo a que vuestra puntuación de estos autores emergentes sea de entre 4 y 5 estrellas. Sobre todo por todo el trabajo que conlleva escribir. Conozco a muy pocos escritores que se puedan dedicar solo a ello, la mayoría acompañamos este trabajo a otro de ocho horas que nos da de comer. Muchos, además, estudiamos e, incluso, tenemos niños (en mi caso dos bichas de 4 y 2 años)… Pero bueno… Eso es una opinión personal. Para poner menos prefiero no ponerlo.

No sabéis lo mucho que nos ayudaréis. Nos dais visibilidad. Nos recomendáis a cientos de personas. Y los que somos honestos con estos temas… Pues lo necesitamos mucho.

¿A qué me refiero con ser honestos? Aquí llega una de las partes oscuras de este mundo. Desde escritores que se crean cuentas falsas y se dedican no solo a ponerse comentarios positivos a si mismos si no también a ponerlos negativos a otros autores (los famosos trolls). También hay autores que aunque sus conocidos no hayan leído sus libros les piden que les escriban críticas. Esto puedo llegar a comprenderlo, aunque a mi no me guste. Los primeros comentarios son siempre de gente conocida, como es normal, aunque solo sea porque son los primeros en comprarte el libro. Aunque no os creáis… A veces hay que perseguirlos para que te pongan el comentario (sé que normalmente es por dejarlo para después y, al final… Nos pasa a todos).

Desconfío, por normal general, de la gente que de la noche a la mañana tiene 20 comentarios nuevos, muchos de ellos sin compra verificada y todos de 5 estrellas. Aunque solo sea porque es imposible gustar a todo el mundo… Si conozco a gente que no le gusta Gabriel García Márquez (pecado mortal), ¿cómo vamos nosotros, simples mortales, a conseguir que todo el mundo esté de acuerdo conmigo en que mi libro es el “más mejor” 😛 ). Y es que, aunque os sorprenda (o no, porque ya estamos acostumbrados a todo) hay gente que se dedica a hacer spam por privado para que le pongas un comentario, aunque no lo hayas leído, incluso que te dice qué poner… Con todo el morro del mundo… Y también hay gente a la que puedes pagar para que te ponga el comentario… Lo siento pero me niego. También hay escritores que leen a sus “competidores” (sí, lo pongo entre comillas porque no creo que sea así. El mayor rival de un libro NO es otro libro, no. Son los juegos en el móvil, la televisión, etc… NO otro libro) y se niegan a ponerles un comentario… Que no vaya a ser que tengan más comentarios que ellos. Yo leo y comento. Porque no puedo pedir lo que no doy.

¿Qué os quiero decir con todo este rollo? Fácil. Que los que no entramos en estos juegos… Pues necesitamos vuestros comentarios.

¿Cómo hacerlo? Fácil… ¿Veis la imagen de abajo (eligiendo un libro al azar, por supuesto :P)? Hacéis click y os va (¡sorpresa!) a la página de Amazon de mi libro. Allí veis que pone el número de comentarios que tiene. Otro click y allí ya está la opción de Escribir una opinión… Sencillo y rápido. Y nos ayudáis mucho más de lo que pensáis.

Sueño de cristal

¿Qué ya habéis leído mi libro? ¿Los dos? 😛 Pues genial, mil gracias… ¿Y si le echáis un ojo a todos los escritores que han pasado por mi sección El sueño de Escribir? Seguro que encontraréis libros que os encantarán.

Bicos, sed felices

Verdadero o falso: Mito sobre los escritores

El oficio de escritor está lleno de luces y sombras y de muchas leyendas, muchos mitos, muchos tópicos… ¿Cuáles son verdaderos? ¿Cuales falsos? Veamos!!!

  • Todos los escritores tienen musas (o musos como tan de moda está decir). FALSO. Eso o de mi se han olvidado. Sé que esá de moda buscar modelos o actores para inspirarnos en nuestros personajes… Yo no puedo. No. Como mucho podría decir que mis musas y musos son todos aquellos con los que me cruzo…
  • Miedo a la página en blanco. VERDADERO. Aunque no es miedo… No. Más bien es terror. Hay días en los que no te sale nada, que te obsesionas, que llegas a pensar que se te ha acabado la imaginación… ¿Mi solución? Hacer muchos garabatos.. Así no está en blanco… 😛
  • Somos todos unos borrachos. FALSO. Y me diréis… Marta, que sabemos lo que te gusta el Bourbon y el vino… Me habéis pillado. Pero no todos son así. En serio, todo lo contrario. No suelo escribir cuando he tomado una copa de más y si lo hago, luego no me entero de mi propia letra… Así que no sirve para mucho. ¡¡Las pelis han hecho mucho daño!!
  • El escritor es solitario. VERDADERO y FALSO. Ya empezamos… Es verdadero que el acto de escribir conlleva una soledad (escribir rodeado de gente es un poco difícil, aunque yo tengo que hacerlo a veces… Si no no tendría tiempo) pero el resto del tiempo… somos personas normales y corrientes (y no… no nos quemamos si nos da la luz del día, ¿O eso eran los vampiros). Es más… Yo considero que un escritor tiene que haber vivido para poder escribir.
  • Los escritores envidian a otros escritores. FALSO. A ver… que esto es delicado. Dejémoslo en no todos. No la mayoría. Que hay envidias y rencores… Por supuesto. Pero como en todos los oficios. Siempre te podrás encontrar con gente que piensa que para qué ellos triunfen, otros deben caer… Siempre habrá gente que opine que su libro es mil veces mejor que el tuyo y que si el tuyo se vende mejor, algo habrás hecho. Pero eso pasa en cualquier trabajo.
  • Los escritores son pedantes y se lo tienen creído. FALSO. Pues aquí como antes. Depende del caso. Siempre habrá gente a la que se le suba a la cabeza y otros que no. Yo suelo pensar que a los que se le sube es porque no tienen otra cosa más en la vida (O que no se le sube otra cosa, :P).
  • Todas nuestras novelas son autobiográficas. VERDADERO Y FALSO. A ver… ¡Qué más quisiéramos que vivir tantas aventuras (o no, depende del tema del libro)! Pero sí es cierto que, queramos o no, algo de nosotros se queda ahí. Sobre todo nuestros sentimientos. Eso no podemos sacarlo de la nada.
  • Estamos todos deprimidos. FALSO. Más bien algunos deprimen… No, en serio. Tenemos nuestros buenos y nuestros malos momentos. Lo que sí es cierto es que en estos últimos, escribir nos ayuda a no hundirnos.
  • El escritor nace, no se hace. NI PUTA IDEA. Es verdad. Creo que, como en todas las artes, hay algo de innato, algo en su interior… Pero si no se perfecciona, si no se lee, si no se aprende… Pues no sirve de mucho. Pero, lo siento, NO TODO EL MUNDO PUEDE ESCRIBIR. Vale, juntar letras sí. Escribir con coherencia, sí. Pero transmitir, contar historias… No. Es como si porque si dijéramos que cualquiera puede pintar (¿Qué pasa que no somos todos Picasso, Goya, Dali?) o actuar… Hay cosas que no se aprenden.

Y el mito más importante de todos:

  • Los escritores son grandes amantes. VERDADERO ¿Alguna duda? Solo pensar una cosa… Si tenemos la imaginación suficiente para imaginar tantas historias y escenas… ¿Cómo no vamos a hacerlo en otros aspectos de nuestra vida? 😛

Espero que hayáis disfrutado de esta entrada. Y que me comentéis si conocéis más mitos 😉

Sed felices. Bicos

pesadillas

Los años pasan. Los recuerdos se acumulan en la memoria, recordamos unos, olvidamos otros sin nosotros poder elegir cuales atesorar y cuales desechar.

El tiempo pasa y aunque dicen que cura todas las heridas, algunas cicatrices son tan delicadas que vuelven a abrirse con un simple soplido.
Habían pasado muchos años y, sin embargo, algunas noches volvía a despertarse empapada en sudor, temblando, desorientada… Y volvía a tener 18 años. Y volvía a tener miedo de esas sombras que le acechaban desde la acera de enfrente esperando encontrarla a solas… Y volvía a escuchar esa voz que un día amó y que le rompió por dentro como sólo una palabra puede hacer…

Habían pasado muchos años y aún no comprendía como había llegado a ese punto, como había permitido que le destrozara tanto, que le anulara tanto, que le robara aquellos primeros momentos que debían ser (si no placenteros, al menos cariñosos), que le arrancara la risa, la inocencia, la fe en el ser humano… Ella que siempre había sido una chica fuerte y segura se había convertido en una mujer insegura y temblorosa… Ella, que como decía una canción, era amiga de la vida… Se encontró en un oscuro callejón, llorando, perdida, sin saber qué había pasado ni que pasaría a continuación.
La gente le decía que tenía que estar orgullosa, que había sacado fuerzas de dentro, que había roto con todo, que se había enfrentado a esa oscuridad, que había seguido adelante, que había pintado su vida de color…

Pero de vez en cuando la niebla volvía a su vida; de pronto un mensaje, una llamada, un encuentro… Le recordaba que él no le iba a permitir olvidarle, que no le iba a consentir que el miedo se borrará del todo de su vida… Y ella seguía teniendo pesadillas, conocedora de que a veces las pesadillas se hacen realidad.